lunes, 7 de septiembre de 2015


DIMENSIÓN ESPIRITUAL
La dimensión espiritual hace referencia a la experiencia interior más profunda de la persona, que la conduce a dotar de sentido y propósito a las propias acciones y existencia, sean cuales sean las condiciones externas, lo que significa aprender cómo encontrar disfrutarían en la experiencia cotidiana; a centrarse en que va más allá de uno mismo. Supone contar con un sistema de pensamiento que permita comprender la vida, su dirección y su expresión que oriente elecciones y juicios. Puede estar o no impregnada de espiritualidad, entendida en esta como una relación personal con el ser trascendente, sin creer en un dios.



























DIMENSIÓN SOCIAL

La dimensión social se organiza en torno a la interacción con otras personas. Supone la expresión de la sociabilidad humana característica, esto es, el impulse genético que la lleva a constituir sociedades, generar e interiorizar cultura, y el hecho de estar preparada biológica mente para vivir con otros de su especie, lo que implica prestar atención a otro humano necesariamente presente, y la sociabilidad, o capacidad y necesidad de interacción afectiva con semejantes, expresada en la participación en grupos, la vivencia de experiencias sociales.





DIMENSIÓN INTELECTUAL

La formación de esta dimensión no es solo una cuestión de aprender a razonar mejor o de rendimiento académico, aunque no se excluye la mejora de habilidades o de capacidades intelectuales.
se refiere a la comprenden de la realidad yendo mas aya de las interpretaciones subjetivas.








DIMENSIÓN FINANCIERA


El presente artículo analiza las dos principales decisiones financieras de las familias: inversión y endeudamiento. Tras repasar los factores explicativos, tanto de carácter teórico como empírico, de las inversiones financieras y el endeudamiento, se lleva a cabo un análisis comparativo sobre la materialización financiera, del ahorro y el endeudamiento de las economías domésticas de los principales países occidentales, con especial énfasis en el caso español. Los resultados empíricos reflejan que solo parcialmente se cumple algunos de los vínculos entre los agregados de activos y pasivos financieros de las familias y sus factores explicativos teóricos. En cualquier caso, la creciente sofisticación financiera de las familias españolas parece dejar sin justificación las distorsiones normativas y fiscales que existen en la actualidad en materia de activos financieros






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