DIMENSIÓN ESPIRITUAL
La dimensión espiritual hace referencia a la
experiencia interior más profunda de la persona, que la conduce a dotar de
sentido y propósito a las propias acciones y existencia, sean cuales sean las
condiciones externas, lo que significa aprender cómo encontrar disfrutarían en
la experiencia cotidiana; a centrarse en que va más allá de uno mismo. Supone
contar con un sistema de pensamiento que permita comprender la vida, su
dirección y su expresión que oriente elecciones y juicios. Puede estar o no
impregnada de espiritualidad, entendida en esta como una relación personal con
el ser trascendente, sin creer en un dios.
DIMENSIÓN SOCIAL
La dimensión social se organiza en torno a la interacción
con otras personas. Supone
la expresión de la sociabilidad humana característica, esto es, el impulse genético que la lleva
a constituir sociedades, generar e interiorizar cultura, y el hecho de estar preparada biológica mente
para vivir con otros de su especie, lo que implica prestar atención a otro humano
necesariamente presente, y la sociabilidad, o capacidad y necesidad de
interacción afectiva con
semejantes, expresada en la participación en grupos, la vivencia de
experiencias sociales.
DIMENSIÓN INTELECTUAL
La formación de esta dimensión no es solo una cuestión de aprender a razonar mejor o de rendimiento académico, aunque no se excluye la mejora de habilidades o de capacidades intelectuales.se refiere a la comprenden de la realidad yendo mas aya de las interpretaciones subjetivas.
DIMENSIÓN FINANCIERA
El presente
artículo analiza las dos principales decisiones financieras de las familias:
inversión y endeudamiento. Tras repasar los factores explicativos, tanto de
carácter teórico como empírico, de las inversiones financieras y el
endeudamiento, se lleva a cabo un análisis comparativo sobre la materialización
financiera, del ahorro y el endeudamiento de las economías domésticas de los
principales países occidentales, con especial énfasis en el caso español. Los
resultados empíricos reflejan que solo parcialmente se cumple algunos de los
vínculos entre los agregados de activos y pasivos financieros de las familias y
sus factores explicativos teóricos. En cualquier caso, la creciente
sofisticación financiera de las familias españolas parece dejar sin
justificación las distorsiones normativas y fiscales que existen en la
actualidad en materia de activos financieros










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